viernes, 18 de octubre de 2013

No es un mural, es la ciudad Arco Iris


Después de conocer a Pequeño Azul y Pequeño Amarillo de Leo Lionni, decidimos dibujar nuestros propios personajes y crear un espacio "vivo" donde tuvieran lugar todas las historias que pudiéramos imaginar.


Empezamos con las casas, los caminos, los parques... ¡la heladería!














Cada uno dibujó a su personaje, primero en su casa, luego lo desplazó por la ciudad que estábamos construyendo, participando en los dibujos de sus compañeros.
Pequeña Princesa Naranja sale de casa



Su vecina, Mochi Morada, acaba de recibir una visita
Ultimando los detalles del parque infantil

Todos trabajan mano a mano para crear la ciudad

Título de la actividad: Historias dibujadas. Taller de Escritura y Creación del Colegio Ferroviario (Córdoba). Participantes de 4 y 5 años.

miércoles, 9 de octubre de 2013

La letra escondida

¿A qué se parece una A mayúscula? 
Me atrevo a afirmar que la gran mayoría respondería a un tejado, a una casa, a una tienda de campaña, incluso puede que alguien nos sorprendiera diciendo que a un helado al revés. 

Sin embargo, el resultado con niños y niñas de 4 a 6 años ha sido sorprendente. Aquí tenéis algunos ejemplos. Una A puede ser muchas cosas. 
 
Huella de dinosaurio. María. 5 años
Pirámides. Neo. 5 años


Pino. Carmen. 5 años

Escalera. Olivia. 5 años

Montaña. Lucía. 5 años

La actividad consistía en escribir una A enorme y encontrar el dibujo que se escondía dentro de esa letra. Nadie vio un tejado... Al final es la letra la que está escondida en el dibujo.

Es un primer contacto con la poesía. Para los pequeños resulta mucho muy fácil descubrir esos mundos ocultos en las formas convencionales, en una palabra angulosa y casi Antipática por soberbiA.

¿Qué pasa luego? ¿Por qué de mayores, lo más probable, es que sólo veamos sombreros donde se esconden boas que comen elefantes?

viernes, 20 de septiembre de 2013

Club de lectura juvenil en Córdoba

Crear un club de lectura juvenil no es tarea fácil, eso lo sabe cualquiera que lo haya intentado, ya sea promotor cultural, profesor/a, o simplemente un ser voluntarioso y amante de los libros.
El problema es que la idea no suele partir de los jóvenes, así que parece más bien un intento paternalista de darles algo útil que hacer en su ya de por sí escaso tiempo libre.
Sin embargo, quien prueba repite. A veces es necesario romper preconceptos para poder experimentar algo que valga el esfuerzo. Y no me refiero al esfuerzo de leer, sino al de salir de tu cuarto, salir de casa, salir del barrio, salir sin tu grupo, salir para hablar de libros, de emociones, de otras historias que sí tienen algo que ver contigo. 
Un club de lectura es un club de lectura, su finalidad no tiene misterio. No hay intención oculta. Se trata de leer, divertirse, conocer a otra gente, compartir... Elemental. Aunque sí que hay algo imprevisible, algo misterioso, en cada encuentro. Pero mejor no te lo cuento, ven a verlo.